El vínculo entre Art Rooney y Charles Bidwill y el caso de los Steelers emigrados a Cardinals (3a parte)

-Por Juan Manuel Arróniz

Cuando los Cardenales vencieron a Filadelfia y posteriormente los Acereros hicieron lo propio con Baltimore en enero de 2009, Art Rooney y Charles Bidwill veían desde las alturas compartiendo una sonrisa de complicidad. Sus amadas franquicias se enfrentarían en el Super Bowl XLIII en el Raymond James Stadium.

En apenas su segunda campaña al mando, Mike Tomlin lideró a los Acereros a su séptima participación en un Gran Domingo. La defensiva se consolidó como una de las más grandes en la historia; a nada estuvo de llevarse la triple corona (líderes en yardas permitidas, primeros contra el pase y segundos enfrentando la carrera).

La ofensiva, por su parte, daba una de cal y dos de arena. Los cinco frontales fueron un chiste durante la temporada regular y Roethlisberger tuvo que cuidarse las espaldas prácticamente solo. Hubo también controversia entre Willie Parker y el entrenador por las pocas oportunidades que el corredor recibía.

Mientras tanto, Kurt Warner comandó a la cuarta mejor ofensiva de la liga (curiosamente la peor terrestre) hasta la postemporada. Con un respetable 9-7, suficiente para llevarse una pobrísima división, los Cards entraron a los playoffs por primera vez desde 1998.

No se esperaba mucho de los desérticos, habían perdido cuatro de los últimos seis. Sin embargo, Larry Fitzgerald se cargó el equipo al hombro con una de las mejores actuaciones en postemporada de la historia. En la Ronda de Comodines frente a Atlanta superó las 100 yardas y anotó una vez, lo mismo en Carolina una semana después. En el Campeonato de la Nacional destrozó a las Águilas con 9 recepciones para 152 yardas y unos humildes tres touchdowns en la primera mitad.

Tras vencer a San Diego y al odiado rival divisional, la mesa quedó servida: Pittsburgh contra Arizona por el derecho a levantar el Lombardi. Uno por su sexto anillo, el otro en busca de su primero. Ken Whisenhunt contra Mike Tomlin, el hombre que le había arrebatado la oportunidad de dirigir a los Acereros en el 2007.

(Photo by Joe Rimkus Jr./Miami Herald/Tribune News Service via Getty Images)

Para Arizona no bastó con otra actuación heroica de su gran receptor. Las 127 yardas y dos anotaciones de Fitz fueron superadas por la enorme recepción de Santonio Holmes en los momentos finales. Tampoco fue suficiente el tener a tipos que conocían bastante bien el sistema rival, además de Whisenhunt, Russ Grimm – entrenador de línea ofensiva y asistente con Pittsburgh por seis años que también había sido considerado para sustituir a Bill Cowher – había llegado a los Cardenales un año antes. Lo mismo había sucedido con Matt Raich y el coordinador de equipos especiales Kevin Spencer.

Al final de cuentas los Acereros salieron por la puerta grande, pero dos años después saldrían derrotados en Dallas. Los Cards llegarían a otro Campeonato de Conferencia en 2015, uno para el olvido, con otro ex coordinador ofensivo negro y oro al mando: Bruce Arians.

En poco más de una década desde aquel enfrentamiento en Tampa, ambas franquicias han estado estrechamente ligadas en cuanto a jugadores y entrenadores en común. De hecho, meses después del Super Bowl XLIII se hablaba de que ambos equipos jugarían un sistema bastante similar. Curiosamente, la carretera parece tener una sola dirección, de Pittsburgh a Arizona, rara vez en sentido contrario. No por nada se conoce a los Cardenales con el mote de Pittsburgh West o Los Steelers del Desierto.

La lista es extensa y tiene de todo un poco. Brian St. Pierre, Clark Haggans, Jerame Tuman y Sean Morey ya vestían de rojo cuando se jugó el Super Tazón. Inmediatamente después se fueron Bryant McFadden – regresó en 2010 – y Dan Kreider que había pasado la campaña 2008 con los Rams.

También en 2010, todavía con Whisenhunt, llegaron Nick Eason, Joey Porter y Alan Faneca, estos últimos con etapas previas en otras franquicias. En temporadas posteriores cayeron el quarteback Brian Hoyer (nunca jugó con Pittsburgh), el despejador Drew Butler, el apoyador Larry Foote y los esquineros Crezdon Butler y William Gay (otro que regresó a la ciudad del acero).

Ya con la era de Bruce Arians en pleno vuelo, se retiraron como Cardenales Jonathan Dwyer, Rashard Mendenhall y LaMarr Woodley. Casos curiosos los de Arthur Moats y Jarvis Jones, a pesar de haber firmado, ninguno llegó a jugar en el State Farm Stadium. Más recientemente Marcus Gilbert fue canjeado por una selección de sexta ronda.

Por si fuera poco, en el rango de coordinadores y asistentes sucede lo mismo. Brentson Buckner, ex liniero y pasante en Pittsburgh, pasó cinco años entrenando a la línea defensiva de los pájaros. Larry Zierlien fue coach de línea ofensiva en ambas instituciones. Harold Goodwin, mismo puesto que Zierlien con los Steelers, fue elevado a coordinador ofensivo cuando llegó a Tempe, como elevado a coordinador defensivo fue Ray Horton, tras fungir como asistente de secundaria con los Steelers.

Los ex jugadores Townsend y Foote se convirtieron en asistentes de secundaria y apoyadores, respectivamente. Mientras tanto, Byron Leftwich coordinó la ofensa roja en 2018. Otro entrenador de equipos especiales con el mismo puesto en ambos equipos fue Amos Jones.

Incluso un histórico del tamaño de Joe Greene tuvo su etapa en el desierto de 1996 al 2003.

Ya lo decíamos, no todo ha ido en una dirección, pero los ejemplos de esto son mínimos. Todd Haley y Kirby Wilson serían los más claros. Algunos jugadores como Mitch Berger y LaRod Stephens-Howling fueron prácticamente irrelevantes.

Mandatory Credit: Charles LeClaire-USA TODAY Sports

En un principio fue casi por casualidad. Las dos franquicias se unieron en épocas de guerra para el mundo y crisis para la NFL, tres años después estuvieron a punto de jugar el partido por el campeonato. El dueño de un lado murió, mientras el otro construía, junto a sus hijos, una de las grandes dinastías.

Décadas atrás surgió una improbable amistad entre franquicias dispares pertenecientes a familias respetadas. El destino por fin quiso que se enfrentaran en un Super Tazón. Desde entonces el interminable intercambio de jugadores y personal denota la estrecha relación entre Acereros y Cardenales.


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